Qué cosa tan difícil es definir qué es el arte y más si uno no está consciente que el arte se siente. Sí, se siente con el cuerpo, la mente, los sentidos, la piel, el alma; el arte está tan cerca de nosotros y a la vez las instituciones (la educativa, principalmente) lo hacen ver como si estuviera muy lejano.
Casi casi por norma, cuando a las personas se les pregunta por arte temen dar una definición o “confiesan” que no se acercan al arte porque no saben o porque no tienen tiempo, o, peor aún, porque se les niega el acceso.
¿Qué nos hace pensar eso? Tenemos una mala idea de que el arte es solo para unos cuantos, para las clases altas o para los más estudiosos. El arte es para todos y todos podemos involucrarnos con expresiones artísticas de diferentes maneras.
Así lo demostramos en la Sala de Lectura Equinoccios que reunió a una veintena de niños y adolescentes acompañados de sus papás, en la Galería de Arte Contemporáneo del IVEC. Iniciamos hablando sobre las creencias sobre el arte, las definiciones, lo que nos decían y dicen en la escuela y lo que nosotros vemos.
Después de varias actividades que incluyeron lectura, observación de obras de arte, creación de fotografías artísticas, visita a la galería, y escritura a partir de una pieza artística, los participantes coincidieron en manifestar que el arte no solo puede verse, también puede sentirse y tiene una gran historia por contarnos.
Ojalá seamos más los que compartamos las sensaciones que nos despierta el arte; que dejemos atrás esa idea de que el arte es solo para unos cuantos y que nos quitemos ese costal de flojera, conformismo y pretextos que nos sobran. Ojalá sean cada vez menos los que dicen que no hay actividades relacionadas con el arte, porque eso solo demuestra su falta de interés real por buscar la información.