Dar de Leer

Formamos lectores con literatura infantil

Todo estará bien cuando incorporemos la lectura de literatura infantil a nuestras vidas.

El éxito de las estrategias de promoción de lectura y de formación de lectores consiste entre otras muchas cosas, en que el mediador de lectura sea lector, planear cada actividad que integrará la estrategia, dominar la técnica de lectura y narración y, lo más importante, saber seleccionar un libro según el objetivo de la estrategia.

En otras ocasiones he hecho referencia a esto, pero ahora quiero destacar la trascendencia de elegir un libro infantil para promover la lectura, entre público infantil y adulto.

No hay de otra, formamos lectores con libros de literatura infantil, sin importar qué edad tenga el destinatario. Ahora, como hace años, este tipo de libros contienen temas que contribuyen a nuestra formación intelectual, determinan nuestra personalidad y nos hacen capaces de insertarnos de manera propositiva a la sociedad.

Hago referencia a la literatura infantil porque el 2 de abril se celebró el Día Mundial de la Literatura Infantil y Juvenil, en memoria del nacimiento de Hans Christian Andersen, el maravilloso escritor danés que conocemos como autor de historias como “El patito feo”, “La sirenita”, “El soldadito de plomo” y “El traje nuevo del Emperador”.

Las historias fantásticas o conmovedoras de esa época y de la actualidad mueven sentimientos, recuerdos, anhelos, algo con que nos identificamos y nos dejan algo en qué pensar, siempre. Sin importar nuestra edad o las vivencias que hayamos tenido.

Tal es el caso de “Los días raros”, uno de esos libros que te dan ganas de releerlo tras un suspiro. Con gran maestría, como nos tiene acostumbrados, Roger Ycaza, junto a María Fernanda Heredia, nos hablan de esos días en que las cosas no van bien.

Es un libro que retrata ese estado de ánimo con el que a veces amanecemos o que nos acompaña esporádicamente. Con un sabor extraño en la boca y un ritmo diferente en los pasos, caminamos sintiendo que algo pasa, algo raro.

La soledad o el duelo ante la pérdida son dos causas que transforman el mundo ante nuestros ojos. De un día a otro pueden cambiar las cosas o las decisiones, hasta que, finalmente, llega una voz de consuelo que nos dice “todo estará bien”.

Todo estará bien cuando incorporemos la lectura de literatura infantil a nuestras vidas. Cuando les leamos a nuestros niños en la orilla de la cama y en las aulas. Cuando dejemos atrás esa idea absurda de que ya estamos muy grandes para escuchar o leer un buen libro infantil.

Más del autor