Secreto a voces. Demasiadas pruebas de patógenos, parásitos y depredadores que enferman los gobiernos para beneficiarse. Convierten dependencias en sistemas de complicidad y corrupción, de ineficiencia a delincuencia, bajo vitamínica y refrescante impunidad.
No se necesita ser experto. Hechos y denuncias sobran, lo que falta es decisión política y movilización ciudadana para curar y erradicar, estos y otros males gubernamentales. Simplemente falta congruencia. Con la salud no se juega. Prevención y atención, no simulación.
Sin soluciones verdaderas y efectivas, inevitablemente se incrementan padecimientos y complicaciones; sobre todo, alentando tratos, contratos y concesiones más que dudosas; si se usa y abusa del patrimonio, instalaciones, equipo y personal; y, malgastan o saquean recursos públicos. Fotos, actos y declaraciones oficiales no curan ni sanan.
A propósito, oficialmente el ámbito local, no ha dado explicación o razón alguna, por la que la federación se vio obligada a retirarle recursos a varios gobiernos estatales, como el de Veracruz, para centralizar, otra vez, compras directas de medicamentos y otros artículos.
Hay que reconocer, ventajas de la adquisición federal, que a diferencia de las compras estatales obtienen descuentos, no son medicamentos obsoletos y se dispone de ellos. ¿Y los presuntos responsables o prófugos potenciales de estas y otras conductas delictivas?
Enfermedad y gravedad inocultables
Compruébese como patógenos y parásitos, crecen y permanecen, se reproducen y fortalecen. Historia que se repite. Fuentes oficiales, como la Auditoria Superior de la Federación (ASF), lo consignan y se puede consultar. Por ejemplo, no hay sanciones, proliferán simulaciones: “Mantiene Veracruz rezago en irregularidades desde el año 2008…” (LaJornadaVeracruz.091014)
Recientemente, la Cámara de Diputados federal, a través de la Unidad de Revisión y Control, al trabajo de la ASF, señala, entre otros aspectos, que de Octubre a Diciembre próximo, “las entidades federativas estarán obligadas a ejercer 57.9 por ciento de los 526 mil 309 millones de pesos destinados a fondos productivos y levantamiento de obra pública, ya que han incurrido en subejercicio al ejercer a la fecha sólo el 25 por ciento de esa cifra, lo que implicaría una flagrante violación a la Ley de Presupuesto y Cuenta Pública que les haría acreedores a sanciones… A la par del subejercicio de esos recursos, el programa de auditorías también se ha quedado corto, lo que constituye un grave problema de revisión de cuentas y de transparencia para la presidencia de la Comisión de Vigilancia, porque ahora las entidades sólo tendrán tres meses para erogar los recursos descritos… “uno de los mayores retos de la Auditoría Superior de la Federación es la aplicación de acciones serias y contundentes que permitan conocer el verdadero alcance de la fiscalización, toda vez que la mayoría de las acciones que se promueven son desvirtuadas por los entes a revisar, porque se argumenta falta de elementos para proceder, o en el procedimiento de investigación que realiza la instancia de control, el ente fiscalizado presenta la información comprobatoria y se solventa la presunta irregularidad”. ( LaJornada.Gobernantes.com. 051014)
Seguimiento y control federal que, con sus defectos y limitaciones, es mucho mejor al que realizan las tan caras como inútiles contralorías estatales y el mismo órgano de simulación superior. Reinos de burocracia, en donde a cambio de la ausencia de resultados, que se supone deben tener y que para eso se les paga, proliferan negocios y contratos con profesionales del lavado y planchado.
El caso simple y sencillo es que “auditores y fiscalizadores” estatales encuentran poco o nada, mientras los federales, año con año señalan errores y observan situaciones, que en no pocas ocasiones concluyen en forzadas devoluciones de recursos públicos mal utilizados. Impunidad garantizada a conocidos responsables y beneficiados.
Los hechos preocupan. La situación misma provoca y fundamenta innumerables sospechas, contra otros cómplices y delincuentes, expertos en cosmética, en el “no pasa nada, todo está bien” y las cuentas “checan y cuadran”.
Conocidas y padecidas. Opacidad, complicidad y simulación.
Contralorías, Órgano de Fiscalización Superior y la misma Cámara de Diputados Estatal padecen convenencieras enfermedades: no ven, ni oyen y tampoco constatan lo que les conviene. ¿Cuál problema, daño o mal?
Obligado informarse, para comprobar situaciones y evoluciones, para saber cómo, cuándo y quiénes son responsables. Necesario, saber de presupuestos y resultados, de planes y programas, de objetivos y metas alcanzadas. Imprescindible recordar y no olvidar.
Por ejemplo, conózcase el tipo y calidad de informes federales, para saber antes, si hay o no administración y finanzas eficientes. Seguimiento y control periódico que, por cierto, se hace a tiempo y se pone a disposición pública, no se oculta o reserva como los estatales. Consúltese, entre otros, “Análisis del Informe de avance de gestión financiera 2014 y anexos”, de la ASF. http://www.asf.gob.mx/Trans/IAGF/AIAGF2014/index.htmloculta
No se moleste en buscar versión estatal y municipal, porque simple y sencillamente, no hacen este tipo de trabajos. Mucho menos los transparentan y ponen a disposición pública.
El juramento de hipócritas
Son pocos y conocidos, pero representativos. Engañan y se engañan. No se les cree y menos se les tiene confianza. Unos porque tratan a los pacientes como clientes; otros porque ven en cada enfermo potencial, la oportunidad de lucrar, manipular y saquear. Son pocos y de diversas profesiones y oficios, pero perjudican y contagian a otros y desprestigian a todos.
En cuestiones de salud pública, la preocupación crece ante el padecimiento y contagio gubernamental. Más, cuando se comprueba que los remedios resultan peor que las enfermedades que dicen son capaces de curar.
Confortados y asegurados por su complacencia y complicidad, que les garantizan suficiente impunidad. Creen que faltas ocultadas y denuncias detenidas, aguantadas o desviadas borran sus irresponsables y hasta delictivas historias.
Inocultables aumentan justificados reclamos e inconformidad social. Preocupa acumulación de problemas sin resolver: laborales, administrativos, financieros, de abasto de medicinas, de calidad de atención y servicios, de notoria opacidad y falta de rendición de cuentas.
Impunidad es enfermedad. Imprescindible erradicar epidemia de corrupción y delincuencia o padecer consecuencias. Grandes contratos, grandes negocios. ¿Y Finamed? ¿Redituables concesiones y privatizaciones, hasta incluidas en iniciativas de ley? Pendientes otros temas importantes. @RafaelAriasH