Coatzacoalcos, Ver. - Lo que para algunos podría terminar en la basura, para los alumnos del CBTIS 85 de Coatzacoalcos se convirtió en un refugio para un perro.
Con madera de guacales, tarimas, láminas y otros materiales reutilizados, estudiantes de quinto semestre desarrollaron el proyecto “Ecorefugios”, con el que construyen casas destinadas a perros que viven en la calle o permanecen en refugios.

La iniciativa nació con un doble propósito: dar una segunda vida a materiales que estaban abandonados y ofrecer un espacio de protección para los animales ante el calor, la lluvia y otras condiciones climáticas.
“Todo inició con la idea de reutilizar materiales que encontramos, ya sea en la basura, tirados o arrumbados, o que hasta nosotros mismos tenemos en nuestras casas. Entonces se nos ocurrió la idea de apoyar a los perritos que están en situación de calle o en refugio y hacerles casa”, explicó Dimas Gael Álvarez Regalado, alumno de quinto semestre.
CASAS DE DISTINTOS TAMAÑOS Y DISEÑOS
El proyecto también se convirtió en un ejercicio de creatividad para los jóvenes, quienes diseñaron refugios de diferentes tamaños, de acuerdo con las necesidades de los animales que podrían utilizarlos.
“Cada uno lo hizo, pues, con un diseño diferente o también para distintos tamaños, ya sea para perros más grandes, más chiquitos, para gatos. Sabemos que ahorita hay mucha abundancia de perritos callejeros, gatitos”, señaló Mia Gómez, alumna de quinto semestre.
Así, cada casa representa no solo una pieza elaborada con materiales reciclados, sino también horas de trabajo en equipo y creatividad por parte de los estudiantes.
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Para los docentes, “Ecorefugios” también permite que los jóvenes lleven a la práctica conocimientos relacionados con el cuidado ambiental y, al mismo tiempo, desarrollen habilidades para trabajar en equipo.
“Es integración de trabajo colaborativo para que ellos aporten sus ideas. Sabemos que trabajar en equipo les permite que entre todos concreten una mejor idea y ahorita con este proyecto de Ecorefugios nos dimos cuenta de esa gran creatividad que ellos tienen”, destacó Beatriz Zetina, docente del área de Ecología.
Hasta ahora, más de 20 casas han sido donadas a un refugio para perros, pero los estudiantes no planean detenerse.

Durante este semestre continuarán con la elaboración de más ecorefugios, que podrían ser entregados a otros refugios o colocados en puntos donde se detecten perros en situación de calle.


De esta manera, los alumnos buscan que materiales que alguna vez fueron considerados desechos tengan una nueva utilidad y, de paso, se conviertan en un lugar seguro para quienes no tienen dónde resguardarse.
JRG