Los mexicanos tienen mayor interés en contratar un seguro para proteger su automóvil que uno de gastos médicos mayores, revelan datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS-2014).
En este camino se observa que 28% de los vehículos en México cuenta con una póliza de seguro, mientras que hay 8.5 millones de personas aseguradas, equivalente a sólo 7% de la población con un tipo de seguro de gastos médicos o salud, según las últimas cifras de las aseguradoras.
La limitada cultura del seguro en México, aunado al sentimiento de que “estoy sano” o en caso de una enfermedad, “Dios proveerá”, hace que el asegurarse esté muy por debajo de los índices de países latinoamericanos como Venezuela 30%, Brasil 25%, Chile 18% y Argentina 15%, según la Asociación Latinoamericana de Sistemas Privados de Salud (ALAMI) en 2012.
La historia tiende a cambiar desde que el seguro de gastos médicos mayores (SGMM) en México surge a finales de los 70 por la necesidad de proteger a un mercado dinámico y porque ya entonces se veía que el sistema de salud era insuficiente y se necesitaba tener cobertura para aquellas personas que viajaran y tuvieran un percance de salud en el extranjero.
Desde entonces los SGMM han formado parte de la vida del mexicano y hoy se considera como una necesidad el contar con uno, sin embargo el provocar la motivación para contratar un SGMM se da demasiado tarde, cuando la persona ya se enfermó y tiene que hacer frente a los altos costos de los hospitales, medicinas y honorarios médicos.
¿Pero qué seguro comprar, qué coberturas y cláusulas considerar?
Los tipos de SGMM son muchos, las empresas te ofrecen desde la cobertura nacional hasta internacional, coberturas para enfermedades básicas o catastróficas, pasando por estudios clínicos, check up o la cobertura para una operación rutinaria o de emergencia. Los diversos productos para asegurarte y los portafolios de vida se han sofisticado tanto que hoy es posible diseñar un Seguro de Gastos Médicos Mayores como un traje a la medida, ya sea para ti o tu familia.
La evolución del SGMM camina a la par de los procesos tecnológicos y del estilo de vida de sus asegurados. Todos tienen el mismo fin, de asegurar a su cliente, pero la gran diferencia radica en lo que no te dicen y que viene en “letras pequeñas del contrato”.
Conforme a la legislación existe una tipografía especial de 12 puntos para exclusiones y para el resto de las condiciones.
No importa cuál SGMM elijas, lo importante es que inicies mientras estás sano y que no interrumpas su pago.
Recuerda que este es un contrato de buena fe y como tal no se debe de omitir datos, enfermedades pre-existentes o accidentes previos. Tu historial es esencial para poder saltar los “periodos de espera” de ciertas enfermedades u operaciones. Además debes considerar que el costo de la prima del seguro incrementa conforme aumenta la edad.